KARATE-DŌ

Como en otras artes marciales japonesas modernas (Gendai Budō (現代武道)), en el Karate (空手) se establece una diferencia entre la práctica meramente técnica (Jutsu (術)) y la de crecimiento interior del practicante utilizando para ello la palabra "" (道) (Camino, Búsqueda Espiritual), que en las tradiciones japonesas se utiliza para señalar a aquellas actividades que se practican con esa intención de crecimiento espiritual, en contraste con una práctica meramente técnica.

 

Karate-Dō

El maestro Funakoshi Gichin (船越 義珍), fundador del estilo Shōtōkan (松濤館) plasmó en su obra autobiográfica "Karate-Dō: Mi camino" la filosofía de lo que para él era realmente el Karate. Lo entendió como "el purgar de uno mismo los pensamientos egoístas y malos. Porque sólo con la mente despejada y consciente puede uno entenderse, así como el conocimiento que recibe".

 

También utilizó la afirmación "Karate ni sente nashi" (en Karate no existe un primer ataque), que debe entenderse en su manera espiritual, que no literal, como que un practicante de Karate nunca debe albergar ni mostrar una actitud arrogante y violenta, sino que al Karate-Dō (空手道) se le debe considerar como un medio para la evolución personal continua a través de un tipo específico de acondicionamiento físico y la adquisición de habilidades.

 

Karate ni sente nashi

Funakoshi, quien era un asiduo practicante del confucionismo, creía que uno debe ser "interior y exteriormente, humilde". Sólo al comportarse con humildad se puede estar abierto a muchas opiniones respecto al Karate. Esto permite escuchar y ser receptivo ante la crítica. A su juicio, al igual que al de todos los primeros maestros, la cortesía era de primordial importancia. Dijo que los practicantes de Karate "no deben nunca ser fácilmente arrastrados a la lucha" ya que se entiende que un golpe de un verdadero experto podría significar la muerte. Está claro que los que abusan de lo que han aprendido se deshonran a sí mismos. Asimismo, el maestro Funakoshi promovió la convicción personal y el pensamiento de que "en tiempos de grave crisis pública, hay que tener el coraje para hacer frente a un millón de rivales", enseñando que la indecisión es una debilidad.

 

Existe una historia escrita por Funakoshi, que refleja el sentido del Karate. Es una parábola acerca del Dō  y un hombre insignificante:

 

Un Karateka pregunta a su Sensei: "¿Cuál es la diferencia entre un hombre del Dō y un hombre insignificante?"

 

El Sensei respondió: "Cuando el hombre insignificante recibe el cinturón negro primer Dan, corre rápidamente a su casa gritando a todos el hecho. Después de recibir su segundo Dan, escala el techo de su casa, y lo grita a todos. Al obtener el tercer Dan, recorrerá la ciudad contándoselo a cuantas personas encuentre."

 

El Sensei continuó: "Un hombre del Dō que recibe su primer Dan, inclinará su cabeza en señal de gratitud. Después de recibir su segundo Dan, inclinará su cabeza y sus hombros. Al llegar al tercer Dan, se inclinará hasta la cintura y, en la calle, caminará junto a la pared, para pasar desapercibido. Cuanto más grande sea la experiencia, habilidad y potencia, mayor será también su prudencia y humildad".

 

La práctica del Karate-dō no se refiere tan sólo al desarrollo técnico y táctico, al acondicionamiento físico, al estudio de los Kata (型 o 形) y al combate real o deportivo. También debe ir de la mano del desarrollo de la parte humana y la parte espiritual, el crecimiento como personas y ciudadanos ejemplares que unidos por el bien común benefician a la sociedad. Para lograr esto, el Karate-dō posee principios y objetivos comunes para el crecimiento de sus alumnos: respeto, justicia, armonía y esfuerzo son los primordiales.

 

En el caso del Karate-dō, la ética deriva de las filosofías del confucionismo y del Budismo Zen, aplicados al Karate-dō. Estos principios fundamentales son acordes al código del Bushidō  (武士道).

 

Bushidō

En la tradición japonesa, el bushidō es un término traducido como "el Camino del Guerrero".

Es un código ético estricto y particular al que muchos samurai (侍) (también referido como bushi (武士) o buke (武家)) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Si un samurai fallaba en mantener su honor, podía recobrarlo practicando el seppuku (切腹) (suicidio ritual). Se dice que desde pequeño, el bushidō era inculcado a los japoneses de la clase dirigente incluso antes de despegarse del pecho de la madre.

La palabra samurai procede del verbo japonés saburau (侍う) que significa "servir como ayudante". La palabra bushi es una palabra japonesa que significa "caballero armado". La palabra samurai fue utilizada por otras clases sociales, mientras que los guerreros se llamaban a sí mismos mediante un término más digno, bushi.

El bushidō ha llegado a ser conocido como el código del samurai, pero es más que eso. El nombre dado no es "el código" o "la ley" del guerrero, sino mejor, "el Camino" (). No es simplemente una lista de reglas a las cuales un guerrero se debe apegar a cambio de su título, sino un conjunto de principios que preparan a un hombre o a una mujer para pelear sin perder su humanidad, y para dirigir y comandar sin perder el contacto con los valores básicos. Es una descripción de una forma de vida, y una prescripción para hacer un guerrero-hombre noble.

En el corazón del bushidō está la aceptación del samurai a la muerte.

     "El camino del samurai se encuentra en la muerte".

Dice el Hagakure (una explicación del bushidō de 1716 cuyo título significa literalmente "Oculto en las hojas"):

     "Una vez el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin la preocupación de morir, y escoge sus acciones basado en un principio, no en el miedo".

     "Si preparando correctamente el corazón cada mañana y noche, uno es capaz de vivir como si su cuerpo ya estuviera muerto, gana libertad en El Camino. Su vida entera estará sin culpa, y tendrá éxito en su llamado".

Las raíces del bushidō no están nada claras. Lo que sí se sabe es que los postulados fueron cambiando con los años, y que no fue hasta después de la abolición de la casta samurai cuando apareció el código del bushidō escrito como lo conocemos hoy día.

En la era Meiji, cuando Japón se empezaba a abrir al extranjero, los japoneses necesitaron un código del guerrero que no se opusiera a la ética de Occidente, por tanto, el código se arregló cambiando por completo lo que era en sus orígenes. Se hizo esto para que el bushidō fuera presentable a ojos de los extranjeros, que llegaban con unas ideas muy diferentes con respecto a la moral y otros aspectos filosóficos, en contraste con los que imperaban en el régimen japonés de la época, que no había pasado por un renacimiento, y que seguía anclado en el feudalismo más extremo.

La idea más extendida actualmente acerca de este código, es que era algo para formar "guerreros bondadosos", cargado de una moral y rectitud impecables. Sin embargo, en sus inicios no era nada recto ni honorable. Había ideas que contrastan totalmente con la versión arreglada y reformada de más adelante. Por ejemplo Tōdō Takatora (藤堂 高虎) dijo: "Un guerrero que no ha cambiado 7 veces de señor, no puede ser considerado un auténtico bushi". Esto viene a decir que no importa las veces que se cambie de señor en la búsqueda de la fama y la fortuna, y está muy en contraste con la idea de lealtad y austeridad que más adelante se asoció con el bushidō. También tenemos otra referencia en las palabras de Asakura Norikage (朝倉教景): "Aunque te llamen perro, aunque te llamen bestia, todo vale para ganar". Aquí se refleja la idea nada honorable de ganar a cualquier precio, algo similar a la idea de que el fin justifica los medios. Así eran los primeros postulados. Pragmáticos, materialistas y oportunistas; unos valores que contrastan completamente con la idea que hoy se tiene del código.

Otro punto importante a tener en cuenta es que dichos postulados iban dirigidos exclusivamente a la casta samurai, y no hacia cualquier ciudadano japonés como empezó a decirse a partir de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, muchos de sus primeros propulsores, seguramente no estarían de acuerdo con que el código fuese dirigido a descendientes de otras castas consideradas en la época como inferiores. Probablemente verían como una aberración que descendientes de familias de comerciantes, campesinos o incluso de los burakumin (部落民) (la clase social más baja) hablasen de seguir el bushidō, por no mencionar a los extranjeros.

Por tanto, el bushidō en sus orígenes, era una especie de manual para adoctrinar a la clase samurai y crear guerreros letales para la guerra o los intereses políticos de los señores feudales (daimyō (大名)), máquinas eficaces que no cuestionaran órdenes y que no tuvieran sentimientos, dispuestos a morir o matar en cualquier momento por su señor. Al principio no había ninguna clase de ética en esto, ya que la ética tal y como la conocemos hoy día, es algo que surgió de la cultura occidental, y que no llegó a Japón hasta la llegada de los barcos negros y el fin del Sakoku (鎖国) (aislamiento del país al exterior). Ideas como la compasión por el débil, la moral del guerrero, la rectitud, la defensa de los necesitados, la justicia, el juego limpio, etc... No son más que maquillajes que sufrió el bushidō a partir de entonces a base de textos, libros (como el conocido "Miyamoto Musashi" de Yoshikawa Eiji o algunas obras de Shiba Ryōtarō), y el cine (Kurosawa Akira, etc...); todos ellos posteriores al Bakumatsu (幕末) (los sucesos que comprenden los últimos años del periodo Edo de la historia de Japón, cuando el shogunato Tokugawa llegaba a su fin). No obstante, hay algún director de cine como Kobayashi Masaki que trata el tema de los samurai desde una perspectiva menos idílica.

El código del bushidō por tanto, no es algo fijo e inamovible, sino que fue evolucionando junto con las artes marciales japonesas y la filosofía unida a ellas, influida esta última por los cambios en el propio país y las nuevas ideas venidas del extranjero. Las reformas en el bushidō, tuvieron mucho que ver en el cambio de las artes marciales japonesas, y están muy relacionados con el paso del bujutsu al budō.

Las Siete Virtudes del Bushidō

En su forma original, se reconocen en el bushidō siete virtudes asociadas:

義 GI - Integridad (Decisiones correctas) - Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

 

礼 REI (Respeto) - Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

 

勇 YU (Coraje) - Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

 

名誉 MEIYO (Honor) - Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurai sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. No puede ocultarse de sí. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el seppuku o suicidio ritual.

 

仁 JIN (Compasión) - Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

 

誠 MAKOTO (Honestidad y Sinceridad) - Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra", no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

 

忠義  CHUUGI (Deber y Lealtad) - Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

 

Los 20 Principios del Karate (Nijū kun)

Nijū kun (二十訓) es un término de las artes marciales de Okinawa que se traduce literalmente como "veinte reglas". Fue creado por Funakoshi Gichin a finales del siglo XIX. El Nijū kun hace referencia a veinte principios (o preceptos) por los cuales los estudiantes de Karate Shōtōkan (aunque es extensible a todas las escuelas) son incitados a vivir, practicar y enseñar a los demás.

Funakoshi se entrenó sobre todo en el estilo Shuri-Te (首里手) (Shōrin-ryū (少林流)) desde una temprana edad. Finalmente desarrollando su propio versión, el Shōtōkan Karate-Dō, empezó a enseñar su arte, principios y filosofías Zen (禅) y confucionista a estudiantes selectos en Okinawa. Tras haber obtenido la atención de una mayor audiencia, Funakoshi partió hacia Japón a diseminar su arte y creó el Nijū kun basándose en sus fervientes creencias traídas del confucionismo y en la filosofía del budismo Zen para ayudar a los karateka en su entrenamiento. Posteriormente se originaron los 10 preceptos del camino o Dōjō kun (道場訓), los cuales son más conocidos, recitados en la mayoría de Dōjō (道場) (sobre todo en Shōtōkan y Gōjū-ryū (剛柔流)) o salas de entrenamiento. A menudo, estos se apoyan más en el confucionismo. ya que da gran importancia a los ritos. Al ser éstos una forma de conservar el pasado mítico que fue legado, el confucionismo apoya que se los siga practicando y les da nuevos valores. Eran vistos por los confucianos como un símbolo de jerarquía y poder. Además, son un método de autodisciplina y dominio de uno mismo, al hacer que el individuo deba realizar algo de una manera precisa. Los ritos buscan garantizar que la sociedad, el Estado, la familia, la escuela y el dōjō (sala de entrenamiento) funcionen correctamente, ya que las acciones, emociones y pensamientos, deben tener orden y jerarquía justa.

Se creé que el Nijū kun fue documentado alrededor de 1890, y fue publicado por primera vez en 1938 en el libro "Los veinte principios del Karate" de la siguiente forma:

Niju Kun

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, los veinte principios del Karate

1. Karate-dō wa rei ni hajimari rei ni owaru koto o wasuru na (空手道は礼に始まり礼に終る事を忘るな) - No olvides que el Karate-dō empieza y termina con Rei (礼) (saludo).

 

2. Karate ni sente nashi (空手に先手なし) - En Karate no existe primer ataque.

3. Karate wa, gi no tasuke (空手は義の補け) - El Karate se pone del lado de la justicia.

4. Mazu onore o shire, shikashite ta o shire (先づ自己を知れ而して他を知れ) - Conócete primero a tí mismo, y luego a los demás.

 

5. Gijitsu yori shinjitsu (技術より心術) - El espíritu ha de estar por encima de la técnica.

6. Kokoro wa hanatan koto o yosu (心は放たん事を要す) - Debe dejarse la mente en libertad.

7. Wazawai wa ketai ni seizu (禍は懈怠に生ず) - La calamidad nace del descuido.

8. Dōjō nomino karate to omou na (道場のみの空手と思ふな) - El Karate no se limita al dōjō.

 

9. Karate-dō no shugyō wa issho de aru (空手の修業は一生である) - El Karate-dō es una actividad de por vida.

 

10. Ara yuru mono o karateka seyo; sokoni myōmi ari (凡ゆるものを空手化せよ其処に妙味あり) - Aplica el camino del karateka a todas las cosas; ésa es su gran ventaja.

 

11. Karate wa yu no gotoshi taezu netsu o atae zareba moto no mizu ni kaeru (空手は湯の如し絶えず熱度を龻えざれば元の水に還る) - El Karate es como agua hirviendo. Sin calor vuelve a su estado tibio.

 

12. Katsu kangae wa motsuna; makenu kangae wa hitsuyō (勝つ考は持つな負けぬ考は必要) - No pienses en vencer. Piensa, más bien, en no perder.

 

13. Tekki ni yotte tenka seyo (敵に因って轉化せよ) - Adáptate a tu adversario.

14. Tatakai wa kyōjitsu no soju ika ni ari (戦は虚実の操縦如何に在り) - El resultado de una batalla depende de cómo se maneje el vacío y la plenitud.

 

15. Hito no te-ashi o ken to omoe (人の手足を剣と思へ) - Considera como espadas las manos y los pies del adversario.

 

16. Danshi mon o izureba hyakuman no teki ari (男子門を出づれば百万の敵あり) - Cuando uno sale por la puerta de casa, se enfrenta a un millón de enemigos.

 

17. Kamae wa shoshinsha ni atowa shizentai (構は初心者に後は自然龻) - Kamae (構え) (postura de guardia) es para los principiantes; más adelante uno se coloca en Shizentai (自然体) (postura natural).

 

18. Kata wa tadashiku, jisen wa betsumono (形は正しく実戦は別物) - Realiza los Kata con precisión; el combate real es otra cosa.

 

19. Chikara no kyōjaku tai no shinshuku waza no kankyū o wasuruna (力の龻弱龻の伸縮技の緩急を忘るな) - Nolvides el empleo o la retirada de potencia, la extensión o contracción del cuerpo, la rápida o lenta aplicación de la técnica.

 

20. Tsune ni shinen ku fu seyo (常に思念工夫せよ) - Sé continuamente consciente, diligente y hábil en tu búsqueda del camino.

 

Confucionismo

El culto y la adoración a los antepasados y de poderes entre los cuales el cielo es el más claro procede claramente del confucionismo. Otro elemento de importancia en el confucionismo es el Emperador (Mikado (帝)), también llamado el Hijo del Cielo (Tennō (天皇)), mediador entre el Cielo y los hombres.

La práctica del Ren ((仁)confucionismo) supone las virtudes de “lealtad” y la “compasión” pudiendo practicar la justicia y los buenos principios, llamados Yi o Li (礼).

El hombre que practica las virtudes es un Junzi ( 君子), un hombre superior lo que se opone a Shunin, los plebeyos pero debe resaltarse que el término se refiere a superioridad moral no vinculado al origen social.

Budismo

El Budismo otorgaba al guerrero un estoicismo pleno y tenaz que acompañaba al samurai hasta los últimos días de su vida. El bushi acepta la muerte como una realidad ineludible y confía en su carácter como constructor de su destino. En palabras del Príncipe de Mito:

   "Cualquiera puede introducirse en lo más reñido de la batalla y morir. Es fácil para un patán, pero para un samurai es verdadera decisión justa en la ecuanimidad, y un verdadero valor saber vivir cuando ha de vivir, y morir cuando ha de morir".

El Budismo, ofrecía al bushidō un método de contemplación subyacente, a un fenómeno que ponía al guerrero en armonía con el absoluto.

Zen

La práctica Zen liberó la mente de los samurai de la distracción y los habilitó para perseguir la perfección en todas las cosas, desde haiku (俳句) (modalidad de verso Japonés) hasta seppuku (ritual suicida, también conocido como harakiri (腹切り)). La rama Zen del Budismo se adapta a las características guerreras del samurai y a su culto al valor lo que se plasma en el haiku:

   "Me alegra saber que todo está vacío. Honor a la espada del enemigo, solo herirá la brisa de la primavera con el fulgor del relámpago".

Shintoísmo

El shintoísmo otorgó al bushidō valores éticos de afinidad y amor por todas las cosas vivas, y una profunda enseñanza de la lealtad con el soberano en su aspecto más tradicional. El shintoísmo cree en la pureza de lo innato, con lo que no hay en él cabida para el pecado original.

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